domingo, 26 de agosto de 2012

CAPÍTULO 5


Liz caminaba haciéndose paso entre la gente en busca del baño que se encontraba al final de la pista de baile, pero con todo el gentío era misión imposible llegar. Cuando logró alcanzarlo oyó unos ruidos provenientes del baño de hombres. Se acerco lentamente y entre abrió la puerta. Ahogó un grito al ver que se trataba de John y de una chica morena de pelo corto. No sabía que hacer y por un momento pensó en largarse de allí, pero sería divertido molestar al 'Intocable' de John Lennon. Así que, cerró la puerta, se armó de valor y volvió a abrirla bruscamente gritando:

— ¡¡John Winston Lennon!! — este se volvió corriendo subiéndose torpemente los pantalones —. ¿Primero con una rubia y ahora con esta? —miro con desprecio a la chica. En el fondo le dio pena, ella no tenia la culpa de que John fuese tan estúpido —. ¿Me has traído aquí para ver como te lías con todas las tías de este antro?

— ¿E-eres su novia? — pregunto ella y Liz asintió energéticamente —. Lo siento, yo, yo no lo sabía. Será mejor que me vaya.

La chica desapareció por la puerta y Liz miró a John victoriosa. Él aun no salía de su asombro, no entendía que había pasado y estaba tratando de asimilarlo. Una vez lo hizo miró a la chica con el ceño fruncido.

— ¿Se puede saber a qué ha venido eso? — dijo tratando de no elevar mucho la voz.

— Bueno, no sé, ¿tal vez a que tienes novia? — dijo sarcástica.

— Ella no está aquí, con lo cual da exactamente lo mismo.

— ¿Cómo que da igual, John? ¡Estas engañándola! — dijo señalándole acusadoramente —. ¡Y eso es horrible!

— ¿Y a ti qué te importa lo que haga con mi vida? — le gritó.

— ¡Por qué me importa lo que es justo! — dijo devolviéndole el grito —. Y no me parece bien que engañes a Cynthia con la primera tipa que se cruza por tu camino.

— Ya te gustaría a ti ser ella — dijo burlándose y acercándose a ella dejándola entre él y la puerta.

— Antes me clavaría cuchillos en los ojos — dijo cerca de su cara, tanto que podía sentir su respiración.

— Te mueres por besarme — rió mirando sus labios —. Lo haces desde que tenias trece años.

— En esa época no sabía como eras, pero ahora que lo sé solo puedo decir que me das asco.

— No dirás eso dentro de un tiempo.

Liz rio sarcástica y palpó la puerta en busca del pomo. John se acercaba más a ella, sus narices ya rozaban cuando Liz, con un ágil movimiento, abrió la puerta y se echó a un lado dejando que John cayera de bruces en el suelo. La chica se rio de él y abandono el lugar mientras John recuperaba la poca dignidad que le quedaba.

Mientras tanto en la calle, fuera del bar, dos personas hablan tranquilamente.

— En serio, siento haber desaparecido — repetía continuamente —. Se me fue el tiempo hablando con mi viejo amigo.

— Stu, ya te has disculpado como cien veces. No me ha pasado nada, solo quería tomar el aire — decía ella recordando el beso sin poder evitar una leve sonrisa.

Stu iba a replicar cuando se abrió repentinamente la puerta. Dos hombres, altos y musculosos, empujaban fuera del garito a un hombre que les gritaba cosas sin sentido. Estaba borracho. Alison se fijo más en él y se dio cuenta de que era el mismo hombre con el que Paul se había peleado. Se escondió detrás de Stu para que no le viera, pero no sirvió de mucho.

— Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? — dijo mirando en su dirección —. ¡Si eres tú, preciosa! ¿Se la estas pegando a tu noviecito?

— ¿Novio? — se giro hacia Alison en busca de una respuesta y esta le explico por lo bajo lo que Paul había hecho por ella. Stu se quedo confundido y en ese momento el hombre le empujó y calló al suelo. Con suerte no se dio en la cabeza.

El borracho se acerco peligrosamente a Alison que retrocedió asustada y llego hasta una pared quedado entre esta y el hombre. Este le cogió de ambas muñecas empotrándola contra la pared y elevándola ligeramente del suelo.

— Eres demasiado guapa como para estar con alguien como él — dijo besando su cuello.

En ese momento Stu se levantó del suelo y le propino un puñetazo en la espalda al hombre provocando que soltara a la chica, que callo al suelo torciéndose el tobillo. Stu y el borracho comenzaron a pelear. Parecía que ganaba Stu, pero Alison no podía permitir que siguiese en esa pelea, era peligroso. Comprendió entonces que debía centrarse en su misión y Stu le importaba demasiado como para perderlo en unos años. Se levantó como pudo del suelo y apartó a Stu del hombre cuando este le iba a propinar un puñetazo en la cara. Ambos cayeron al suelo abrazados.

— No creo que a tu novio le guste verte así — dijo acercándose de nuevo y cogiendo a Alison por una muñeca, Stu no pudo hacer nada para evitarlo. El hombre la lanzó de nuevo al suelo rompiendo parte de su vestido y magullando las palmas de su mano. Iba a volver a ir a por ella cuando se abrió de golpe la puerta y aparecieron John Y Paul.

Se fijaron en las escena y no dudaron en meterse en la pelea. Lograron que el borracho se largara y corrieron a ayudar a sus amigos. Por suerte no había sufrido muchos daños. John se quedó con Stu y Alison mientras Paul fue a buscar a los demás para irse a sus casas.

Durante la pelea que ocurrió fuera del local, Aly y George estaban pasando un gran rato juntos bailando, comiendo, bebiendo y hablando de ellos. Se notaba que había química entre ellos. Se encontraban sentados en una mesa, ligeramente ebrios, riendo de un chiste que no era para nada gracioso. Tras la risa tonta se quedaron callados mirándose. Comenzaron a acercarse el uno al otro lentamente y cuando estaban a escasos centímetros aparecieron Paul y Liz diciéndoles que se iban ya.

Cuando salieron fuera del local se encontraron con el resto y Aly corrió a abrazar a Alison cuando la vio. Le preguntaba continuamente si estaba bien y ella respondía que si, que no debía preocuparse. Stu contó todo lo que había pasado y John le reprochó que no había hecho nada.

— Ha hecho lo que ha podido, John — le dijo Alison cortante —. Esto, Liz — dijo mirándola —. Le dije a mi abuela que iba a tu casa a dormir para que me dejara venir.

— Pues yo a mis padres les dije que iba a la tuya — dijo jugando con un mechón de su pelo —. ¿Qué tal si vamos a la tuya, Aly?

— Hay un pequeño problema — dijo mordiéndose el labio —. Yo también mentí a mis padres…

— ¡Genial! — exclamo Liz irónicamente —. ¿Y ahora dónde dormiremos?

— Chicas, siento interrumpir — dijo Paul —. Pero en mi casa no hay nadie podríais dormir allí, solo si queréis. 

— Bien, chicos, hoy a dormir a casa de Paulie — sentenció John. Paul iba a protestar, pero no le dejo —. Señoritas, vayamos yendo.

Y dicho esto agarró a Alison de la cintura mirando a Liz que paso olímpicamente de él, pero Paul si que sintió celos de su amigo y apartó la mirada de ambos yendose con Stu que hablaba con Liz. George y Aly iban detrás de ellos dados de la mano y riendo como dos payasos.

Llegaron a la casa de Paul y dentro repartió pijamas para todos. Se cambiaron y prepararon el salón para que pudieran dormir todos. Limpiaron las heridas de Stu y Alison para luego vendarlas — con suerte la chica no se hizo nada en el tobillo—. Esta se recostó en un sillón, pero no tenía sueño, no quería dormir.

Cuando todos se quedaron dormidos, Alison salió al patio trasero de la casa llevándose a la nariz la tela del pijama de Paul. Olía a él y eso le agradaba. Se sentó en el suelo y notó que algo vibraba en su pantalón. Lo saco y vio que era una llamada de sus padres. Rodó los ojos y descolgó el teléfono saludando desganada.

Enhorabuena — habló el señor Cowel —. Has logrado que Stuart no muera en unos años. Ya ha tenido repercusiones en la historia, eso es bueno.

Parece que estás comenzando a entender lo importante que es tu misión — observo su padre.

— No le he salvado por la estúpida "misión" — dijo molesta —. Lo he hecho porque Stu me importa.

Cielo — dijo su madre dulcemente —, recuerda que no debes encariñarte demasiado.

— Me encariño lo suficiente, nunca hay que encariñarse demasiado.

¿Para ti que es suficiente? —exclamó su padre —. ¿Besarte con Paul te parece suficiente?

— ¡Yo no tengo la culpa de eso! — le reprochó —. Fue él el que me besó y yo me aparte por si no te diste cuenta.

¡No emplees ese tono conmigo, señorita!

— Empleare el tono que me plazca y ahora, me voy a dormir. Adiós — colgó y guardo el móvil furiosa.

¿Qué sabían ellos? Ninguno de los dos estaban en su pellejo y si lo estuvieran les pasaría lo mismo que a ella. ¿Quién no puede resistirse a James Paul McCartney? ¿O a John? ¿O George? ¡Nadie! Nadie podía resistirse a la caballerosidad de Paul, a las gracias de John o a la ternura de George. Escondió su cabeza entre las piernas y rodeo sus rodillas con los brazos suspirando.

— ¿Alison? — dijo una voz a sus espaldas —. ¿Te encuentras bien?

— Paul… — dijo levantando la cabeza para mirarle —. Si, estoy bien, es solo que… no podía dormir.

— Todavía estas asustada por lo de antes, es normal — dijo sentándose a su lado —. Oye, sé que ahora no es un buen momento para hablar de esto, pero… lo que pasó entre nosotros… ya sabes, el beso…

— ¿Qué pasa con eso? — preguntó fría y distante.

— Quería saber si tú… — se quedó callado.

— ¿Si he sentido algo? — él asintió —. No, para nada. No significó nada para mi, es como si nunca hubiera ocurrido.

— No puedes actuar como si nada hubiera pasado…

— Paul, despiértate. Olvídalo. Aquello nunca sucedió, solo, solo fue una ilusión — dicho esto se levantó y caminó hacia la puerta —. Buenas noches.

Después de esa conversación no volvieron a hablar. Pasaron los días, las semanas y estas se convirtieron en meses. Se encontraban a finales de Julio, en plenas vacaciones de verano. En ese tiempo, George y Aly habían comenzado a salir, pero aun no era nada oficial.

Una tarde, John había reunido a todo el grupo e invitó a las chicas tenía que anunciar algo importante y quería que estuvieran todos. Una vez estaban sentados en sus respectivos sitios John los miró con una cerveza en la mano. Empezaron a impacientarse y le preguntaban que pasaba. John sonrió y dijo:

— Nos vamos a Hamburgo, Alemania.

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Buaaaaano, hasta aquí otro capítulo aburrido e______e Me he dado cuenta (y me he quedado con cara de WTF) de que tengo 8 seguidoras, si, si y yo que pensaba que no leería mi novela ni Petter. Gracias a todas por comentar y leer, me voy a poner cursi, pero es que sin esos comentarios no podría seguir escribiendo :')
Marie, si soy de España, ¿tanto se nota? Jajaja. Aly, soy psíquica y leo mentes(? jajaja aquí tienes el capítulo (horriblemente aburrido e___e) Michelle ñaa soy floja de nacimiento. Si naces flojo te mueres flojo (? Abril, yo también amo a John es tan uywdvfd
Por cierto, antes de despedirme quería recomendar la novela de Abril, es sobre John aquí os dejo el link: http://iwilldieforyoul.blogspot.com.es/ Acaba de empezar y a mi me encanta :D
Hasta aquí hemos llegado. Saludos, besos y abrazos de oso para todas ;)
P.S: Yep, le cambie el diseño al blog, me gustan los cambios y cuando me canse de este volveré a cambiar jajaja

miércoles, 22 de agosto de 2012

CAPÍTULO 4


Las tres amigas entraron en la casa acompañadas de John que las llevo al pequeño salón donde se encontraban tres chicos con el mismo corte de pelo. Dos de ellos sujetaban sus guitarras y el otro un bajo.

— ¡Plebe! — gritó John para conseguir la atención de sus amigos —. Saludar a las damas — dijo señalando en la dirección de las amigas —. Chicas, él es Stuart Sutcliffe — dijo señalándole —. Él, George Harrison, el pequeño Harold — dijo cogiéndole del moflete y él, molesto, saludo con la mano —. Y, este de aquí — dijo acercándose a Paul y rodeándole los hombros con el brazo —, es Paul MacCartney, mi novio y único amor.

La chicas les miraron con los ojos como platos. John tenia una sonrisa de satisfacción y Paul trataba de zafarse de él, pero no conseguía quitárselo de encima. Cuando lo logró se acercó a Alison, que extendió el brazo para darle un apretón de manos a lo que el chico respondió besando levemente su mano provocando que la retirara pronto y se alejara un poco de él.

— ¿Me quieres engañar con ella? — gritó John con voz afeminada.

— Aléjate de mi, Lennon, si no quieres morir — le amenazó Paul. Y John le respondió mordiéndose el puño de forma cómica a la que Paul respondió poniendo los ojos en blanco.

— Bueno, después de esta pelea matrimonial — interrumpió Alison recibiendo una mirada amenazadora de Paul. Lo ignoró y continuo hablando —, os voy a presentar a mis amigas. Ella es Aly Mercury Monroe — dijo señalando a su amiga y esta saludo.

—¿¡La hija perdida de Marilyn!? — exclamó George bromeando.

— Si, pero shh, no lo digas a la gente, debo seguir estando perdida. No me llevo bien con los flashes y las cámaras — todos reinos ante su comentario.

— Bueno, y esta —dijo rodeando a Liz con los brazos —, es la pequeña Elizabeth Bloom — John abrió los ojos de par en par y miro a su amiga. Ella le respondió levantando la ceja como diciendo "Te dije que había cambiado mucho".

Se acerco a ella haciendo una reverencia y diciendo 'Mi dulce dama, ¿me concedería el placer de casarse conmigo?'. Liz se cruzo de brazos y levanto una ceja rodando los ojos.

— ¡Por Dios, John! Podrías ser un poco serio de vez en cuando, ¿no crees?

— ¿Ser serio? ¿Qué es eso? ¿Se come? ¿Me das a probar?

— ¿Habéis dicho comer? — intervino George —. Tengo hambre. John, ¿tienes helados?

— Te acabas de comer un bocadillo de media barra de pan, ¿y tienes hambre?

— Tú solo dame un helado.

— No tengo.

— Pues vamos a por uno. Y me compras uno — John iba a replicar, pero le pararon.

— ¡Si! Vamos a por un helado a mi también me apetece — intervino Aly apoyando la idea de George.

Todos asintieron y salieron a tropel del salón. John se quedo plantado allí bufando y Alison se acerco a él poniendo pucheros e insistiendo para que fuera con ellos. Finalmente acepto y se fueron juntos a la salida. Cuando estaban en la puerta, tras haberla cerrado, Alison, salto encima de John por la espalda, este le agarro las piernas y comenzó a imitar a un caballo provocando la risa de su amiga.

— Johnny, ¡a la heladería! — este con un grito empezó a correr como un poseso. Adelanto al resto del grupo que conversaba tranquilamente. Se quedaron paralizados al ver la escena, pero corrieron tras ellos para poder alcanzarles mientras que les gritaban que les esperasen.

Tras una larga carrera llegaron a la heladería. Todos se pidieron los helados — George se cogió el más grande de todos — y se sentaron a conversar sobre cosas sin importancia. John no paraba de hacer el payaso y de molestar a Paul con que él era su pareja, que estaban planteando casarse, tener hijos y vivir juntos a una gran casa. James trataba de alejarse de él sin ningún resultado.

— Ahora que lo recuerdo — dijo Stu en un momento dado —. Hoy hay una fiesta en uno de esos bares de moda, podríamos ir.

— Si, no estaría mal. Pero dudo que a estos cuatro canijos les dejen entrar — dijo John señalando a las chicas y a George —. Aunque creo que os podría colar. Soy amigo de la mayoría de los guardias de esos antros.

— George, ¿no eres mayor de edad? — preguntó Aly.

— No, soy el pequeño de la banda. — Contestó él.

— Entonces que decís. ¿Vendréis? — dijo Paul mirándoles, pero en especial a Alison.

— Si, por qué no, será divertido — admitió esta —. A las ocho y media nos vemos aquí.

Todos asintieron, terminaron de comer su helado y se fueron llenado despidiéndose hasta la noche. Solo quedaban Stu, Alison y John, este ultimo fue un momento al baño dejándolos solos en un silencio nada incomodo.

—Al final volvimos a vernos — dijo el chico de repente.

— Yo siempre cumplo mis promesas — sonrió ella.

— Bien, pues ahora prométeme que bailaras conmigo esta noche — dijo apartándole un mechón de pelo de la cara.

— Hasta que no pueda sentir los pies — prometió con una sincera sonrisa, más amplia que la anterior.

El chico sonrió y se levanto de la silla tendiéndole la mano a Alison para que se pusiese en pie, pero tropezó con la para de una de las sillas y callo en los brazos de Stu poniéndose roja como un tomate. Se miraron a los ojos los dos sonrosados y rieron tímidamente.

— ¿Ya te la estas ligando? Que poco has tardado, mi amor — dijo el siempre inoportuno de Lennon con su voz afeminada.

— Solo me tropecé y él me sujeto — aseguro Alison aun en los brazos de Stu.

— Bueno, pues soltaros ya, ¿no? — Ambos se soltaron corriendo más sonrojados todavía.

John y Alison se despidieron de su amigo y caminaron juntos hasta sus casas. Al llegar quedaron a las ocho y cuarto para ir juntos a la heladería. Cada uno se fue a su casa, Alison fue directa a la ducha, no sin antes decirle a su abuela que hoy se iría a dormir a casa de Liz. Al salir de la ducha se seco el pelo dejando sus característicos rizos. Se fue a su cuarto para elegir ropa y decidió ponerse un vestido negro ajustado por el pecho, pero abierto en campana antes de la cadera y lo convino con unos tacones del mismo color. Volvió al baño a ponerse un poco de sombra negra, raya de ojos del mismo color, color para las mejillas y brillo de labios rosa. Una vez estuvo lista se despidió desde la puerta de su abuela y fue a encontrarse con su amigo. Este iba con sus vaqueros, su típica chaqueta de cuero y una camiseta blanca ceñida.

— ¡Vaya! Si no llega a ser porque te conozco desde que puedo recordar no habría sabido quien eras — exclamo el muchacho.

— ¿Me he pasado verdad? Voy a cambiarme — dijo dando la vuelta para regresar a su casa, pero John la detuvo.

— Estas perfecta y ahora vámonos si no quieres que nos echen a los leones.

Caminaron juntos en silencio, el único ruido que había era el sonido de los tacones de Alison y algunos coches de fondo. Cuando llegaron Paul y George ya les estaban esperando, parecían dos clones de John con su chaqueta de cuero y su camiseta ajustada. Al ver a Alison abrieron las boca de par en par, no tenían palabras, ni siquiera pudieron decir hola. Con suerte llegaron Stu — otro clon de los demás — y Aly que llevaba unos pantalones de cuero ajustado negro y una camiseta de tirantes del mismo color y tejido acompañados por unos tacones rojo carmesí.

— ¿Sabes? Me recuerdas a Olivia Newton-John en la película Grease — dijo Alison cuando llegaron donde estaban los demás.

— ¿Qué has dicho? — pregunto confusa.

—Nada, nada. Que estas guapísima — logro darse cuenta de su error: la película Grease aun no se había estrenado. Ya estaban todos solo faltaba una persona: Liz.

— ¿Dónde se ha metido Liz? — pregunto John.

— ¿Qué pasa? ¿Ya quieres verla? — dijo Alison subiendo y bajando las cejas rápidamente.

— ¡No! Para nada, yo tengo novia — dijo molesto.

Estuvieron esperando un rato más, parecia que no llegaba hasta que John soltó un "¡¡OH!!". Nos giramos todos a ver a lo que había causado esa exclamación de asombro por parte del chico. Era Liz con un vestido corto, ajustado color azul klein con volantes en la parte del pecho y unos tacones negros.

— Siento haber tardado, mi madre me hizo un test.

— No pasa nada — dijo John mirándola de arriba abajo —. De-deberíamos irnos ya...

Todos rieron menos John y Liz que no entendían lo que pasaba. Comenzaron a andar para ir al bar. Iban en grupos: John, George y Aly estaban delante bromeando y Paul, Liz, Stu y Alison atrás hablando de música. A los chicos les pareció curioso que les gustase el Rock 'n Roll, ya que, pensaban, que las chicas preferían la música clásica de Beethoven o Mozart a Elvis o Chuck Berry.

"Como para no quererla", pensaba Paul cuando miraba a Alison y deseaba con todas sus fuerzas que ella llegase a sentir algo por él, se prometió que trataría de conquistar su corazón costase lo que costase.

Llegaron a la puerta del bar y pudieron entrar sin ningún problema. Dentro de local la gente bailaba y reía al compás de la música. Buscaron una mesa para poder sentarse y beber un trago antes de lanzarse a la pista de baile. Los primeros en hacerlo fuero Aly y George, que comenzaron a beber muy pegados riendo. Los siguientes en caer en las redes de la música fueron Stu y Alison que, en vez de bailar hacían el loco por toda la pista de baile. John desapareció y solo quedaban Paul y Liz, él la invitó a bailar y esta acepto con una sonrisa. Todos se lo pasaban en grande con sus respectivas parejas de baile, pero no había ni rastro de John.

— Voy a por algo de beber — le dijo Stu a su pareja —. Espérame aquí, no tardo nada.

Alison asintió y se quedo esperando a su amigo moviéndose sola al rito de la música. Estuvo alrededor de cinco minutos esperándole y al ver que no llegaba fue en su busca, pero se topó con un persona que no le dejaba avanzar.

— ¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este? — le decía. Se veía a quilómetros que estaba borracho —. Baila conmigo, preciosa.

— No, lo siento, estoy buscando a un amigo — trató de decir amablemente.

— He dicho que bailes conmigo — dijo cogiéndole por la muñeca fuertemente y empujándola para que fuera con él.

— ¡Y yo he dicho que no! — gritó, pera nadie pudo oírla excepto él que rió —. ¡Suéltame me haces daño! — decía tratando de zafarse del hombre, pero solo logro que apretara más y la arrastrará hasta la pista de baile.

— ¡Ey! ¡Te ha dicho que la sueltes! — dijo una voz a sus espaldas. El hombre rio divertido y Alison se giró para ver quien era. Sonrió aliviada: era Paul.

— ¿Y tú eres? — preguntó riendo.

— Pues resulta que su novio y prometido. Así que suéltala — el hombre le hizo caso empujando a Alison hacia él. Esta le abrazó mientras observaba como se iba el borracho. Miró a Paul y le susurró un gracias apoyándose en un pecho —. ¿Te apetece bailar? Aunque quizás prefieras ir a la mesa.

— ¡No! — exclamó —. Vamos a bailar.

Ambos fueron a la pista. En ese momento sonaba una canción lenta y Paul rodeo con sus brazos la cintura de la chica, ella con los suyos rodeo su cuello. Se miraban a los ojos sin hablar. Paul deseaba besarla y ella quería que lo hiciera.

— Gracias por mentir por mi — dijo para romper el silencio. “Ojalá no fuera mentira”, pensó él.

— No tienes porqué dármelas — ambos sonrieron y acercaron lentamente sus caras hasta que sus frentes chocaron.

Paul colocó una de sus manos en el cuello de la chica provocando un escalofrío por la espalda. Comenzó a cantar la melodía de la canción en susurros sin parar de mirar los labios de Alison. Rozaron nariz con nariz, Alison suspiró cerrando los ojos y Paul la besó. Fue un beso cálido y dulce, en el cual Alison se dejo llevar sin importarle nada ni nadie, pero recordó una palabras que llevaban atormentándola durante mucho tiempo: “No puedes enamorarte”. Se arrepintió y dejó de besar a Paul bruscamente.

— Esto no está bien — dijo antes de salir corriendo. Paul la llamaba, pero ella le ignoró y salió fuera del antro para poder tomar el aire. Se sentó en la acera tapando su rostro con sus manos.

— ¿Alison? — esta se asustó y se giró para ver quien era.

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¡Hola, hola señoritas! Debería aprender a subir más seguido, pero soy taaaaaaaan floja xD

— Bea: Ese trabalenguas de me encantas es demasiado para mi, me ganaste Y.Y Hombre pues claro mi arma (no soy Andaluza, pero me encanta ese acento *-*). De que parte de España eres? Ayyy las vacaciones que cosas tienen (? yo tratare de no dejar de subir tú, tranquila jaja Si que la he visto es ta kuwyucrñd me encanta :') Aish muero de amor con esa despedida. Buenas noches príncipe (? jajaja

— Aly: Yayayaya sin ideas dice... jajaja Taraaaaán, conociste al resto, a ver que pasara con Georgie 1313 jajajaja Un bessaaazo (L)

— Michelle: Tendre que guardarme la descripción porque fijo que se me olvida e___e" vas a tardar un poco en salir, pero en unos dos capítulos o así harás tu entrada estelar jajaja Estoy aprendiendo, pero me puede la vagueza para subir T___T Un saludoooo <3

— Alma: Aishh me alegra que te guste!!! Jajaja pues yo ADORO todos los acentos latinos mis amigas y yo nos la pasamos imitandolos jajaja Awww Hombres G son INCREIBLES que suerte tuviste de verles en concierto :') Saludos :DD